Viejo es el que no canta
Hay un cuento de una abuela y su nieta. La nieta le pregunto a su abuela “¿abuela, tienes cien años?” dice mi mama que tu, que eres mi abuelita, no ere vieja… que viejo es aquel que ya no camina, ni quiere cantar”
¡Cuanta verdad tiene en pocas frases! Cuando la persona ya no se puede mover, o no tiene voluntad para hacerlo, ya es tiempo de deterioro, de caducidad. Lo raro de esto es que no siempre lo causan los años, sino la falta de interés por la vida; es decir, la indiferencia. Hay jóvenes y adultos que caminan por las calles sin ánimo de vivir.
¡Que triste es que no hayan encontrado el porque de la vida!
Dios nos brinda oportunidades a cada instante… pero hay quien ya esta viejo, no quiere caminar, ni quiere cantar. No tiene valor; poco a poco se deja vencer. Ante una enfermedad se rinde en vez de luchar. Sin embargo, hay que aprender a cantar, esforzándose, porque nadie nos puede obligar; la vitalidad se encuentra en la fuerza interior del espíritu.
Por lo tanto no nos desanimemos. Al contrario, aunque por fuera nos vamos desgastando, por dentro nos vamos renovando día tras día.
Betty Grace Howard de Santiestaban
México.


