Oración de Guerra Espiritual
Padre Celestial, me postro en alabanza y adoración delante de ti. I P. 5:6. Me cubro con la sangre del Señor Jesucristo como mi protección. Ef. 1:7. Me rindo totalmente y sin reserves en toda área de mi vida de oración. I Ts. 5:17. Me dirijo solamente al único y verdadero Dios viviente y rechazo cualquier participación de Satanás en mi oración. Ef. 4:27.
Satanás, te ordeno en el nombre del Señor Jesucristo que te vayas de mi presencia con todos tus demonios. Pongo la sangre de Jesucristo como barrera entre tú y yo. He. 9:12.
Padre celestial, te adoro y te alabo. Sal. 113. Reconozco que Tú eres merecedor de recibir toda gloria, honra y alabanza. I Cr. 16:25. Renuevo mi fidelidad a Ti y oro que el bendito Santo Espíritu me guía en este tiempo de oración. Ro. 8Ñ26. Te doy gracias, Padre Celestial, porque enviaste al Señor Jesucristo a morir por mí. Ef. 1:4-7.
Te doy gracias porque el Señor Jesucristo vino como mi representante y que a través de El me has perdonado totalmente. Col. 2:13-14. Me has adoptado en Tu familia. Ro. 8:23. Has asumido toda responsabilidad por mi; me has dado vida eterna. Jn. 3:16. Me has dado la perfecta justicia del Señor Jesucristo y ahora estoy justificado. Ro. 5:9. Te doy gracias porque en El me has perfeccionado, y Tú te has ofrecido a ser mi ayuda y fortaleza diaria. Col. 2:10
Padre Celestial, abre mis ojos para que pueda ver tu grandeza y tu provisión total. Ef. 1:18. Te doy gracias, porque la victoria que el Señor Jesucristo ganó en la Cruz y en Su resurrección me ha sido dada, y estoy sentado en lugares celestiales en Cristo Jesús. Ef. 2:6. Tomo mi lugar con El en los lugares celestiales y reconozco por fe que todos los espíritus inmundos, y el mismo Satanás, esta bajo mis pies. Confieso, por tanto, que Satanás y sus espíritus inmundos están sujetos a mi en el Nombre del Señor Jesucristo. Lc. 10:17
Te doy gracias por la armadura con la cual Tu me has provisto. Me pongo el cinto de la verdad, la coraza de justicia, las sandalias de paz y el yelmo de salvación. Levanto el escudo de la fe en contra de todos los dardos de fuego del enemigo, y tomo en mi mano la Espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios. Decido usar la Palabra en contra de todas las fuerzas del maligno en mi vida. Me pongo esta Armadura y vivo orando en todo tiempo con toda oración y suplica en el Espíritu. Ef. 6:11-18.
Te doy gracias, Padre Celestial, que el Señor Jesucristo ha despojado a todos los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. Col. 2:15. Rechazo toda insinuación, acusación y tentación de Satanás. 2 Co. 10:5. Confieso que la Palabra de Dios es verdadera y decido vivir hoy a la luz de la Palabra de Dios. Decido, Padre Celestial, vivir en obediencia a Ti y en comunión contigo. 2 Jn. 6.
Abre mis ojos y muéstrame las áreas de mi vida que no te agradan. Sal. 26:2. Camino en toda área de mi vida como hijo tuyo que soy y me dejo guiar por el Espíritu Santo. Jn. 16:13-15.
Por fe y en obediencia a Ti me despojo del viejo hombre que está viciado conforme a los deseos engañosos. Hago mía la victoria de la resurrección que me permite vivir una vida sin pecado. Ro. 6:11-18
Por lo tanto, hoy desecho todo egoísmo y me visto de Su nueva naturaleza de amor. Desecho todo temor y me visto de Su naturaleza de poder. Desecho toda debilidad y me visto de Su naturaleza de fuerza. Desecho toda lujuria y me visto de Su naturaleza de justicia, santidad y honestidad. Ro. 6. Confió en ti para que me enseñes como practicar todo esto en mi vida diaria.
Me paro en la victoria del Señor Jesús, por la cual todos los principados y todas las potestades fueron sujetos a El. Col. 2:15. Tomo mi lugar en Cristo y reclamo Su victoria sobre todos los enemigos de mi alma. Lc. 10:19. Bendito Espíritu Santo, oro que Tu me llenes. Ef. 5:18. Ven a mi vida, derriba todo ídolo y echa fuera.
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